Ana María Salazar Romero

Ana María Salazar Romero

Psicoterapeuta Familiar y de Pareja
Licenciada en Orientación y Consultoría Familiar
Twitter: @dpsicoterapia

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La importancia de los abuelos en la vida de los nietos

Es  bien conocido por todos el trascendental  papel que jugamos  los abuelos en la vida de nuestros pequeños en la familia.

Abuelos, etapa del ciclo vital:

Convertirse en abuelo, es un proceso importante del ciclo de la vida para muchas personas en el cual  los nietos significan para la mayoría de ellos.

El rol del abuelo:

Sinembargo, el abuelo de hoy es muy distinto al abuelo de ayer, el abuelo actual es más cercano y participativo en la vida y actividades del nieto, nada raro es, verlos realizar muchas actividades juntos, tales como:  andar en bici, realizar compras del súper, ir al cine o a alguna matinée juntos, etc. .... actividades que difieren muchísimo para   quienes se convierten en abuelos entre los 60-70, sienten que ya no tienen ni  la energía ni la paciencia necesaria para las demandas de sus nietos, siendo mucho más fácil de adaptarse y cumplir este nuevo rol de abuelo cercano, a quienes lo son alrededor de los 45 – 50 años.

El amor del abuelo:

Escuche por ahí alguna vez  decir que "El primer nieto viene junto con el amor perfecto"..... parecería ser que este refran  no se aleja en nada de  la realidad...Amor que se reafirma en esa  pasión desmedida y paciencia infinita que se refleja en aquella luz que hace brillar tanto los  ojos de los abuelos y sus nietos cada vez que están juntos... suelo describir este amor como "Un Amor a otro Nivel"...es un balsamo que otorga un tinte de  rejuvenecimiento a los abuelos, disfrutado con soltura y tranquilidad, ya que al fin se siente que se dispone de tiempo, ese tiempo que en su momento pudo haber faltado para los hijos, es un amor que consiente y nos lleva a olvidar  lo estricto o duro que pudimos haber sido  con nuestros  hijos, a los nietos se les  permite cosas que nunca se dejó hacer a los  hijos.

Se es abuelo de manera distinta a como se fue de padre:

   Los abuelos vivencian esta etapa de su vida con más  calma y experiencia que la paternidad, en muchas ocasiones se convierten en grandes  compañeros de juegos, los mejores confidentes, contenedores de lágrimas, pieza clave e indispensables en la vida  de sus nietos.   Los abuelos tienen mucho más influencia en la vida de sus nietos, en los momentos de crisis, como suelen ser alguna enfermedad, separacion, divorcio, etc..  Son momentos en los que los abuelos se vuelven muy importantes en la vida de sus nietos por el gran apoyo que brindan a la familia.

Cada vez es más común ver a abuelos  llevando al parque  a sus nietos, jugando con ellos en los columpios, disfrutando  juntos del campo o la playa. No hay nada más estimulante para los niños que compartir estos juegos y espacios con sus abuelos… Esta relación tan estrecha entre abuelos y nietos se forja debido a que  son Abuelos más cercanos  y menos  autoritarios.  Los abuelos de Hoy, ofrecen a sus nietos un amor incondicional que los hace sentir seguros y queridos;  Crean un vínculo de complicidad con sus nietos  debido a la empatía que sienten.    Actualmente, su  rol está más relacionado con el afecto y la calidez, lo que establece un vínculo emocional entre ambos muy importante que dura toda la vida. Cabe destacar que la relación que se desarrolle con los nietos depende de que tipo de abuelos vamos a ser, Ya que también existen aquellos abuelos más lejanos, que no tienen mayor contacto con sus nietos y que guardan sus distancias afectivas, posible y seguramente porque no tuvieron la oportunidad de disfrutar del amor incondicional de un abuelo cariñoso, consentidor.

Diferencia del rol de abuelos y el de padres:

El rol  de  abuelo es muy diferente al  de los padres, los padres son únicos educadores de sus hijos por consiguiente los abuelos pueden echar una mano de vez en cuando, pero jamás  deben asumir responsabilidades que no les competen. Si bien es cierto que la presencia de los abuelos muchas veces es un desahogo para la familia debido a la colaboracion y ayuda que pueden aportar, No es menos cierto que los abuelos de hoy, son mucho más activos que los de antaño,  tienen una agenda de vida copada en múltiples actividades que les conlleva mucho tiempo, tienen una vida social mucho más activa por consiguiente establecen límites que salvaguardan sus espacios.

La importancia de los abuelos:

Los Abuelos son un pilar fundamental en las familias, debido al gran aporte positivo que enriquece la existencia tanto de hijos como de nietos, son  transmisores  de sabiduría y valores,  fuente de información y experiencias sobre sus raíces familiares.

Sobrellevar el dolor de nuestras pérdidas

Ana quedó desbastada luego de que su hijo decidió emigrar a otro país apostando por un mejor futuro para él y su familia. A pesar de haber transcurrido ya algunos meses ella ha quedado como congelada en el tiempo, sumida en su dolor...

La separación de alguien siempre causa dolor y genera un gran vacío, el dolor y el sentimiento de pérdida que se sufre es el más profundo. El sentir que aquella persona que vivió y ocupó un espacio primordial e importante en nuestra vida no está más, es abrumador, el recuerdo de la persona se acentúa con los detalles de la vida cotidiana.

El dolor nos lleva a hacer un pare y reflexionar profundamente de lo que somos y queremos, nos hace   ver la vida de manera diferente.

La pérdida:

Todos los seres humanos de una u otra manera enfrentamos pérdidas continuamente, casualmente porque somos seres en constante evolución, siempre optando por nuevos desafíos que implican cambios; que a su vez traen consigo riesgos, ganancias, beneficios, y pérdidas. Generalmente conectamos la palabra duelo con la muerte de alguien, sin embargo, duelo se aplica al proceso psicológico que se desencadena frente a cualquier tipo de perdida (Puede ser la perdida del año escolar, un ser querido, un trabajo, una separación, divorcio, infidelidad, del status social o económico, la adolescencia, una enfermedad, cambio de casa, pérdida de la juventud, un proyecto, un amigo o pariente que emigra… etc..), todas estas situaciones   afectan al individuo desencadenando en él procesos de duelos a elaborar, que no siempre se logran exitosamente; originando en múltiples ocasiones trastornos psíquicos.

Es muy cierto que hay pérdidas y "pérdidas", los sentimientos son los mismos, pero la diferencia entre ellas es lo que marcará la intensidad de la misma. El impacto emocional que el sujeto siente al constatar que su vida se trastoca, se transforma, que ya nada será igual, origina en él un estado de angustia y confusión que trae consigo fuertes cambios tanto a nivel físico, emocional, como de comportamiento, iniciándose un proceso de duelo que parecería no tener fin.  El sentimiento de pérdida nos ubica en una gama de intensas y profundas emociones que se entremezclan de un modo que nunca antes se han experimentado. En un inicio el sujeto se repliega en sí mismo, se enconcha en su dolor, los sentimientos determinan el humor, así como también las decisiones y actitudes… por momentos la persona puede sentirse aturdida, confusa, culpable, con temor, con ira, frustrado, etc… luego se siente un poco mejor, pero llegan otros momentos en que la soledad, la angustia y la tristeza lo embarga nuevamente...son como oleadas o ciclos de dolor que van y vienen de acuerdo a lo que se ha perdido.

Elaboración del duelo:

La capacidad que cada persona tiene de reaccionar frente a los conflictos, problemas,   o circunstancias consideradas adversas, inesperadas y dolorosas, está determinada por la aptitud innata de lucha de cada quien, "capacidad de resiliencia", herramienta que ayudará a transitar el proceso de duelo, proceso nada fácil, que se irá elaborando internamente, de a poco y de manera muy particular, este proceso de elaboración de duelo finalizará con la aceptación de nuestra pérdida y la reorganización y modificación de una nueva realidad.   Ningún ser humano está exento de atravesar alguna vez en su vida por un proceso de duelo, No es fácil transitarlo, pero es importante asimilarlo, entenderlo e intentar superarlo, es necesario dar espacio al dolor, llorar nuestra pérdida y permitirnos expresar todo lo que en el momento se está sintiendo, teniendo el total convencimiento que aquel dolor pasará algún día, y aquella herida se cerrará y cicatrizará….. Sin embargo aquellas personas que tienen baja o ninguna tolerancia a la frustración, poca capacidad para afrontar aquellas continúas y pequeñas circunstancias estresantes y amenazantes de la vida cotidiana, frente a una situación de pérdida mayor entrarán en un proceso de duelo patológico, entendiendo como tal al proceso de duelo que se sale de lo esperado, en duración como en intensidad, convirtiéndose en devastador, durando algunos años. El dolor en el duelo patológico es severamente intenso, la persona no logra realmente enfrentar el dolor; simplemente lo enmascara,   pierde el interés en la vida misma, por ende se deteriora la calidad de vida de quien lo porta y de sus allegados inmediatos, impidiendo entrar en una etapa de reorganización tanto psíquica como emocional. En este tipo de duelo, todo tipo de sentimientos se acumulen en el interior y generalmente detonan en una depresión. Un espacio psicoterapéutico es de mucha ayuda, ya que el profesional contribuirá a que la persona hable de su pérdida y exprese sus intensos sentimientos.

Como ayudarnos a sobrellevar el dolor de nuestras pérdidas

  • Ser pacientes con nosotros mismos y validar nuestro dolor.
  • Vivir el día a día, intentando sin prisa instaurar un nuevo ritmo cotidiano.
  • El llorar nos ayudará a liberar dolor, tensión.
  • Si sentimos ira, debemos expresarla.
  • Intentar ir desapegándonos afectivamente del objeto de nuestra pérdida.
  • No tomar nuevas responsabilidades, ni tomar decisiones hasta que el dolor haya aminorado.
  • Apoyarnos en la familia y los amigos.

El dolor nos lleva a hacer un pare y reflexionar profundamente de lo que somos y queremos, nos hace ver la vida de manera diferente.   No existe una receta perfecta para sobrellevar el dolor de nuestras pérdidas, el proceso de duelo es gradual y diferente para cada persona, cada uno necesita su propio tiempo para encontrar alivio... sin embargo, todos debemos tratar en lo posible de agarrarnos de ese sano equilibrio que nos permita aceptar lo perdido y asimilar lo nuevo…será la llave que nos conducirá a adecuarnos a la nueva realidad y continuar con nuestra vida.

¿Tener otro hijo?

¿Tenemos otro bebé?

Cuando una pareja ya tiene hijos y planea no tener más, quizá lleguen a un punto en su vida que quieren revisar esta decisión. Son varios los factores que se deben valorar, a profundidad. Uno es ninguno, se dice coloquialmente. Dos ya son una pareja de hermanos para acompañarse y compartir. “¿Para qué más?” argumentan algunas parejas. Sin embargo, es usual que, al siguiente día, se replanteen si deberían “lanzarse”, “aventurarse” a tener otro hijo. Ocurre que las necesidades de la pareja de padres van cambiando a medida que cada uno de ellos experimenta su crecimiento como ser humano.

Cuando una pareja ya tiene hijos y planea no tener más, quizá lleguen a un punto en su vida que quieren revisar esta decisión

Una decisión compleja

“Hay que ser responsables”, sostienen muchos matrimonios cuando reflexionan sobre el número de hijos a tener. Por paternidad responsable se suele entender a la capacidad de los padres para financiar alimentación y colegiatura de cada hijo, movilizarlos a sus actividades extracurriculares o lograr un tiempo de vacaciones familiares. Pero este concepto no solo se limita a esas cuestiones. La paternidad responsable también está ligada a analizar qué tan capaces y preparados estamos para dar a cada hijo, en justa medida, un ambiente lleno de tranquilidad para que se sientan seguros y protegidos. Asimismo, este concepto se refiere a la paciencia, la dedicación y el amor que le demos a ellos, individual y colectivamente, lo cual necesitan para desarrollarse funcionalmente.

Cuando ya hemos sido padres por primera vez y hemos adquirido cierta experiencia en este rol, suelen abordarnos otro tipo de dudas, como por ejemplo: ¿Cuánto tiempo esperar para volver a embarazarnos? ¿Estamos listos para tener otro hijo? La decisión de aumentar la familia con la llegada de un nuevo miembro se vuelve en ocasiones más compleja de lo que se imagina.

Por eso, siempre debemos tener presente que antes de ser padres, fuimos pareja; y como tal, quizá venga bien esperar algún tiempo entre un hijo y otro, con la finalidad de pasar un tiempo solos, el cual aportará a fortalecernos como esposos. Recordemos que si peligra la pareja, se desestabiliza la familia. Es importante cuidar la relación e ir descubriendo y viviendo cada una de las etapas que el matrimonio ofrece; de esta manera, se afianzará una relación estable, cimentada sobre bases sólidas. Esto permitirá a la pareja vivir un estado de satisfacción y plenitud, lo cual será un factor determinante para considerar la opción de tener otro hijo.

Vocación, no obligación 

La gran mayoría de parejas da por hecho o comparte la creencia de que al formar una familia, se deben tener hijos. Sin embargo, esto no es una verdad absoluta. Hay matrimonios con diferentes sueños, ideas y aspiraciones, que deciden priorizar su realización personal. Otros, no sienten la vocación de ser padres. Generalmente, en ambos casos, los hijos no tienen cabida en su proyecto de vida, por lo que lo más probable es que tengan claro que la paternidad no es una opción para ellos. También hay parejas, más complejas, que necesitan analizar profundamente la decisión de tener más hijos, sopesando factores tales como: conflictos irreconciliables como esposos que no se solucionarán con la llegada de un bebé, la existencia de una enfermedad terminal o transmisible a su descendencia, insuficientes recursos económicos para cubrir las necesidades básicas de los hijos, o parejas en las que uno de ellos quiere más bebés, pero el otro, no.

Cabe destacar que tomar la decisión de traer un niño al mundo es tarea y compromiso de ambos padres, si la pareja no logra llegar a un acuerdo al respecto, no es recomendable hacer trampas o engañar al otro; al contrario es momento para poder conversar y poner sobre la mesa todos los argumentos de cada uno, negociar y poder llegar a un acuerdo del desacuerdo, que sea un ganar/ganar para la pareja.

Si se logra tomar decisiones maduras e inteligentes, se evitará a largo plazo descargar en el hijo las frustraciones personales (que puedan llegarse a sentir), teniendo una plena conciencia de que los hijos fortalecen a la pareja, mas no son parte de la misma.

¿Trabajo versus maternidad?

¿Debo limitarme a tener pocos hijos?", es una duda que con frecuencia surge en aquellas madres que trabajan. La maternidad y el trabajo son compatibles. Lo importante es tener las prioridades de ambos roles bien claras de acuerdo a cada etapa que se vive. Si se establece una red de apoyo y ayuda a través de abuelos, amigos y un maternal, entre otros, la madre podrá organizarse y complementar trabajo-maternidad de manera funcional. No tiene porqué desencadenarse ningún efecto negativo en niños con madres que trabajan; estos surgen cuando la mujer están insatisfecha debido a la culpa que siente por dejar a sus hijos para ir a trabajar, instalándose en ella tal nivel de ansiedad, que repercutirá en su rol de mamá y de esposa. Por lo tanto, no existe una receta ni respuesta mágica para la duda planteada; siempre se concluirá en que dicha decisión debe ser exclusiva de la pareja.

Aspectos que debemos valorar para la toma de decisión

Hoy en día, los esposos tienen acceso a información de primera mano, que les ayudará a consolidar el proyecto de vida familiar que desean construir. En el proceso sería conveniente analizar algunos factores como: • Estilo de vida: Si son parejas que se movilizan constantemente de un sitio a otro por trabajo, o planean radicarse en otro lugar. • Edad: Su afectación directa en cuanto a salud, paciencia y tiempo, etc., lo cual repercutirá en el crecimiento y desarrollo de los hijos. • Factor tiempo: Si ambos padres trabajan, deberán plantearse quién cuidará del bebé cuando nazca. • Etapa de vida: Analizar las ambiciones personales, afectivas y laborales, entre otras. • Aspecto económico: Elaborar un presupuesto ajustado a la realidad de la pareja, ya que un bebé implica un alza considerable en la finanza familiar.

La pareja debe tener claro que para lanzarse a esta aventura de amor, que es el formar una familia, se necesita que ambos protagonistas se comprometan a trabajar juntos en forjar bases sólidas de amor, respeto, confianza, comprensión, solidaridad, que conllevarán al sano desarrollo y crecimiento de sus hijos.

EL Síndrome del Nido Vacío

El síndrome del nido vacío es el ciclo de vida que toda familia vive cuando los hijos salen del hogar para construir y lograr su propio proyecto de vida personal; es decir cuando empiezan a volar con sus propias alas y a escribir su propia historia.

La emancipación de los hijos genera en los padres una gran sensación de vacío, soledad y tristeza, por lo tanto es importante que ellos puedan reconocer que están experimentando una pérdida y que es normal que esta pérdida sea dolorosa.

Estos sentimientos repercuten en mayor medida en las madres, especialmente en aquellas  que han ejercido un rol y función casi exclusivo de cuidar a la familia y a los hijos, sintiendo con la partida del último hijo que su vida de algún modo carece de sentido, ya que relegaron sus propias vidas en beneficio de otros y no se permitieron construir espacios de desarrollo personal.

Esta etapa se convierte en un momento de balance, se evalúa todo lo que se ha hecho hasta ahora, así como las relaciones afectivas; es un momento de reflexión y confrontación hacia uno mismo, se pone cada cosa en la columna del debe y el haber, y el resultado de aquel balance no siempre es positivo.

Cuando llega la etapa de “Nido Vacío” sólo queda la pareja, la cual en muchas ocasiones vive uno de los altibajos más significativos de su vida conyugal, ya que como matrimonio no se dieron la oportunidad de fortalecer su relación de pareja llegando a re-descubrirse como un par de desconocidos, que comparten muy poco o casi nada, y que sus intereses han cambiado.  Se plantea entonces, una inminente necesidad de re-estructurar el orden de sus propias vidas.

Lo más aconsejable es que la pareja convierta esta etapa del reencuentro en la ideal para retomar todas aquellas actividades que quedaron pendientes como por ejemplo: empezar o acabar aquella carrera que quedó inconclusa, tomar algún seminario o curso especial, dedicar mas tiempo a algún tipo de labor social, viajar, salir en pareja y disfrutar de la compañía juntos, leer, practicar algún deporte, etc.  Es el momento de recuperar tanto las metas individuales, como las de la pareja, es la etapa ideal para compartir y juntos realizar todos aquellos planes y sueños que tiempo atrás los llevaron a conformarse como pareja.

¿Que el “Nido Vacío” genera cambios?...Sí,  y cambios muy importantes, que hay que enfrentarlos y aceptarlos, intentando encontrar y desarrollar nuevas alternativas y actitudes positivas ante esta nueva situación de vida, que, a más de ayudarnos a superar esta etapa, nos fortalecerán como personas, pareja y familia.

“Es ley de la vida que los hijos inicien su propio vuelo y formen su propio nido”

¿Hasta dónde pueden influir las expectativas de los padres en el desarrollo de los hijos?

Es una realidad, desde el momento de la concepción los padres se forman expectativas sobre su futuro hijo y es bastante natural que tengan una idea de cómo les gustaría que éste fuese. Las expectativas de los padres están presentes en todas y cada una de las etapas del desarrollo del niño, son sumamente positivas e importantes porque funcionan como un motor en la consecución de logros en los niños.

Revisaré algunas de las variables más perjudiciales que suelen darse con frecuencia durante el desarrollo del niño frente a las expectativas de los padres.

La etapa de la escolaridad

Puede llegar a provocar mucha ansiedad en los padres, por un lado, es la primera incursión del niño fuera de su hogar.

Frente a esta situación emergen temores reales como por ejemplo: ¿Le tocará una buena profesora? ¿Habremos escogido el colegio adecuado? ¿Se adaptará con facilidad? etc., Y en la otra cara de la moneda, los padres, de alguna manera sienten como que fueran a rendir su primer gran examen frente a la sociedad en relación a cómo han educado a su pequeño, lo que conlleva en muchas ocasiones a acrecentar el nivel de las expectativas depositadas en el hijo.   ¿Mi hijo?...va a ser el mejor alumno, el mejor compañero, el más colaborador, el más inteligente, el mejor deportista, etc., sin embargo en la medida en que el hijo crece se enfrenta a nuevas exigencias como: las que el sistema educativo impone, las de los maestros, las de los compañeritos; exigencias que en muchas ocasiones le son muy difíciles de cumplir.

Se torna imprescindible que los niños en etapa de escolaridad (la primaria), se sientan motivados por aprender, los padres como principales forjadores de valores, creencias y conductas son los llamados a prestar la atención necesaria a sus hijos, a apoyar y orientar al niño en el desarrollo y cumplimiento de sus actividades para forjar una actitud positiva hacia los estudios, una buena adaptación e interacción con los demás, desde muy temprana edad.

No confías en sus capacidades

Otra variable que puede presentarse en cualquier etapa del desarrollo del hijo, es que el padre no confíe en las capacidades y habilidades de su hijo, por lo tanto quiere que su hijo sea de una determinada manera, sin reparar en que es distinto a lo que el espera. Frente a esto tienden a sobreprotegerlo, a transmitirle inseguridad, generándose en él una baja autoestima.

Que los hijos logren lo que yo no pude

A medida que los hijos crecen puede darse otro tipo de variable, los padres quieren que su hijo logre lo que ellos no pudieron obtener en la vida, (proyección prolongada de los padres hacia los hijos), se enceguecen a tal punto que no logran ver la importancia de la meta que el hijo quiere lograr.

Es muy importante que como padres no se etiquete al hijo por sus fallos o limitaciones, al contrario se debe destacar sus capacidades y habilidades

Los padres no deben proyectarse en los hijos, es un error tratar de vivir lo que no se vivió a través de la vida del niño. Frente a este panorama surge un gran conflicto para el hijo, quien tiene que cumplir con esas expectativas no logradas de uno o ambos padres e involucra su vida en un afán por "satisfacer a sus padres’’ sin cuestionar que es lo que el realmente quiere. De esta forma se transmite al hijo que será apoyado siempre y cuando realice lo que el padre quiere que haga, el hijo percibe y siente que el cariño y a poyo paternal está condicionado al cumplimiento de las expectativas del padre. También puede sentir que es insuficiente para sus padres y que haga lo que haga no los satisface; esta percepción del hijo genera en él un gran sentimiento de culpa que lo hace retraerse, abandonar todas las metas debido a que encuentra inalcanzable lograrlas, instalándose en él un patrón de juego relacional que puede dar inicio a futuras relaciones de co-dependencia. La carga de frustración que el hijo porta puede desembocar en fuertes problemas de autoestima, problemas de comportamiento de conducta, depresión, uso de sustancias, etc.. Los padres deben esmerarse en comprender y aceptar que los hijos son personas diferentes a ellos; con gustos, intereses y deseos propios que hay que respetar. Es necesario permitirle al hijo que escoja y decida lo que quiere realizar, que no sienta que con su decisión desilusiona a algún miembro de su familia.

Los hijos necesitan durante todas las etapas de su crecimiento amor, exigencia y una disciplina asertiva, que los ayude a convertirse en seres autónomos y proactivos, quien mejor que los padres para ejercer su función de orientar y guiar a los hijos, creando un clima familiar propicio donde fluya y se mantenga una buena comunicación, un clima que permita a los hijos manifestar sus desacuerdos. Los padres tienen el deber de poner sobre la mesa las ventajas y desventajas que ven frente a ciertas decisiones que los hijos vayan a tomar en diferentes circunstancias que vivan; respetarlas aunque se equivoquen ya que es parte fundamental de su proceso de crecimiento y autonomía. Es muy importante que como padres no se etiquete al hijo por sus fallos o limitaciones, al contrario se debe destacar sus capacidades y habilidades, ya que en la medida en que los padres sean capaces de crear en ellos una conciencia de que tienen capacidades y talentos a desarrollar lo motivaran a participar y desempeñarse cada vez mejor en los diferentes entornos en el que este se desenvuelve.

Relaciones Desechables

Te uso… Me usas

El correr cotidiano y la celeridad de la vida actual, sumada a la globalización, nos está poniendo cara a cara con la despersonalización, estamos atrapados cada vez más dentro del milagro que ha obrado en nuestras vidas la tecnología; mucha de nuestra comunicación se reduce  a chatear, mensajes de texto, mails, transacciones por internet, etc..  El uso indiscriminado de todos estos aparatos está aminorando el interactuar con las personas de nuestro entorno.

Relaciones desechables

Así  como a  pasos agigantados hemos entrado en la insaciable cultura del consumo, en donde por ejemplo: quiero el celular último modelo, lo obtengo, luego de muy poco tiempo sale al mercado uno más avanzado, con mejor tecnología, voy y lo compro, por ende el celular anterior deja de ser deseado y lo desecho, parecería ser que, un fenómeno muy similar se está dando con las relaciones afectivas en la actualidad, cuando se desea lo que no se tiene, al obtenerlo, se lo deja de desear, por lo tanto se pone la mira en otro objeto; entramos en un proceso de consumo relacional.

Como resultado  de que  empiezo a mirarme interiormente  como un ser  a quien yo permito que se use y bote sin mayor problema, un ser desechable”

Podría afirmarse que antes se daba mayor valor e importancia  a las personas y a las relaciones, y que hoy por hoy, se vivencia una fragilidad de los vínculos, ya que la unión por un amor comprometido se está debilitando.  Está omnipresente el miedo a comprometerse  a amar… Una cara de la moneda  muestra al sujeto que quiere amar y ser amado, sin embargo y paradójicamente, la cercanía emocional le produce temor y se aleja, consecuentemente no se permite solidificar un vinculo afectivo, ya que esto implica una amenaza a salir herido, a sentir dolor y una amenaza a comprometerme con un otro en un para siempre… La otra cara de la moneda sumerge al sujeto en la otra ola… en la tendencia del disfrute inmediato, tendencia  que lleva a establecer relaciones de fin de semana, basadas más en el sexo que en el amor, ubicando a ambos protagonistas a nivel de productos, usables y desechables de acuerdo a la conveniencia del momento.

El sujeto al engancharse en una relación desechable, ligera, de paso (en la que no se hacen promesas, en la que no se sienten comprometidos, en la que piden y se conforman con menos)  piensa que, hay un coste emocional menor al final del consumo, sin prever que la satisfacción inmediata de estas relaciones de consumo dejan  luego una gran sensación de vacío interior, el que a su vez incrementa  la ambivalencia e  inseguridad existente en él/ella,  como resultado  de que  empiezo a mirarme interiormente  como un ser  a quien yo permito que se use y bote sin mayor problema, un ser desechable”.   Este complejo proceso de seudo- vinculación  va lacerando silenciosamente al ser humano, sus consecuencias son letales, ya que los sentimientos y las emociones van quedando adormecidas,  y el sujeto deja en el camino la esencia misma de su ser.

Si bien es cierto  que los avances y las transformaciones que se han venido dando desde hace algunos años a nivel mundial han producido un impacto en el ser humano que lo ha conducido a generar  cambios necesarios para hacer frente a una era que se percibe deslumbrante y amenazante a la vez, no deja de ser  menos cierto que  dentro de estos cambios se ha modificado la manera  de relacionarse entre  hombres y mujeres,  llevándolos a  establecer ya no relaciones verdaderas  sino  relaciones desechables, con vínculos muy laxos que los conducen a obtener una falsa felicidad y un alto nivel de frustración.

¿Será qué frente a este panorama, las personas deberían comprometerse e intentar esforzarse mucho más en mantener sus relaciones afectivas, y retomar lo perdurable de antaño que hoy parecería haberse vuelto caduco?

El fantasma de los celos de pareja

Cuando María conoció y se enamoró de Mario pensó que al fin había encontrado al hombre ideal, sus familiares y amigos les hacían saber  lo bien que se los veía juntos y  la linda pareja que conformaban, sin embargo tiempo después de casados las cosas empezaron a cambiar, María se sentía atrapada en  un verdadero infierno, Mario, pasó de ser "el hombre ideal", a ser:

  • Desconfiado,
  • Egoísta,
  • Violento,
  • Conflictivo,
  • Posesivo,
  • Inseguro, y
  • Controlador.

Surgió en  él,  el fantasma de los celos.  Ambos empezaron a sentir cierta insatisfacción, ya que las discusiones y reproches eran cada vez mas subidas de tono, vivían entrampados en  continuos estadios de confrontación, que de a poco iban aumentando su distanciamiento, cada vez les era más difícil llegar a acuerdos, originándose conflictos ya imposibles de controlar por la pareja… visualizándose una ruptura inminente.

Los celos:

Muchas parejas experimentan diversos niveles de inseguridad en sus relaciones, la  más común son los celos… Sin embargo, todos a lo largo de la vida  experimentamos en mayor o menor medida algún episodio de estos.  Los celos son emociones intensas que surgen cuando se experimenta un deseo exagerado de poseer de forma exclusiva a la persona amada,  o  frente a la amenaza  de perder al objeto de nuestro amor.   En el marco de una relación de pareja la presencia de algún  episodio esporádico de celos se lo puede considerar como algo natural, pero si éstos exceden la normalidad y no se pueden evitar pudieran convertirse en un espacio de conflicto,  llegando a ser muy destructivo para la relación.

Es muy importante saber distinguir los celos  naturales de los celos patológicos, estos últimos son signo de  que a nivel emocional algo no está funcionando, ya que se  dan sin tener  evidencia o argumento  alguno para desconfiar continua y excesivamente de la pareja.   Así, el celópata empieza a generar varias  medidas relacionadas al control de la relación, que van desde, la intrusión del espacio del otro,  a tal punto que se empieza  a perseguir o a vigilar a la pareja, buscando signos probables de que el celado ha establecido una relación paralela,  hasta llegar a la violencia.   La emoción predominante de los celos es el miedo, pero mas allá de ellos hay problemas muchos más profundos que la persona lleva en su equipaje emocional, como podrían ser: fracasos en relaciones pasadas, problemas de confianza y desvalorización, necesidad de aprobación, miedo al rechazo, etc.

Dinámica relacional de los celos

Como en todo juego relacional de  pareja  se necesitan dos, en este caso, de  un celoso y otro que permita que lo celen.  La persona celosa  siente que mediante el control que ejerce con sus celos protege la relación y a su vez  se protege de un posible abandono (reacción instintiva de autoprotección),  sin embargo esto tiene un efecto contrario, ya  que el intenso control  y desconfianza que el  celoso ejerce  fluctúa con el paso del tiempo en el celado, quien pasa de sentirse en un principio alagado,  imprescindible  e  importante ante tanta demostración de amor, a sentir una intensa sensación de agobio, imperando en él la  necesidad de huir, lo que a su vez genera en el celópata desesperación  frente a  la ruptura de la relación.

Dado que las emociones controlan a ambos protagonistas, se deja de disfrutar la relación, ambos quedan entrampados en  una situación conflictiva, en la que,  poco a poco se va acumulando tensión,  la misma que se descarga con violencia  física, psicológica o sexual,  que conlleva a una  fase de arrepentimiento y falsas promesas de cambio, culminando en   un nuevo ciclo de seudo-luna de miel.

Características del celópata
  • Personas dependientes, con una frágil autoestima, inseguros, no confían en sí mismos.
  • Personas que no se sienten merecedores de ser amados.
  • Personas que han cultivado muy poco su vida interior, y se sienten terriblemente vacíos.
  • Personas egocéntricas, que pretenden ser “todo para el otro”, por lo que limitan la   libertad del otro, para ser el eje exclusivo de su vida.
  • Personas que tienden a maximizar todo tipo de circunstancias, debido a su inseguridad, temor al rechazo,  abandono y soledad.
  • Personas que han transitado por experiencias traumáticas en la infancia, por ejemplo: abandono de ambos o un progenitor.
  • Personas  que no logran superar sus miedos y temores pasados, permaneciendo esclavos de los mismos.
  • Personas que crecieron en un ambiente emocional ambivalente, (amor-odio).
 ¿Dónde se Originan Los Celos?

Es en la infancia donde se gestan los posibles adultos celosos, desde pequeños comenzamos a exigir el amor exclusivo de nuestros padres, emergen los primeros  sentimientos de celos, hacia nuestros hermanos, por ejemplo. En la infancia se desarrollan los primeros vínculos,  y se va forjando también los patrones de apego, que se mantendrán a lo largo de la vida, así por ejemplo: La ansiedad que un niño puede sentir frente a  la posible amenaza  de perder  a sus  figuras de apego, (madre-padre, necesarias para su estabilidad psicológica), generan en él conductas o reacciones en ese momento naturales frente al deseo de querer poseerlos sólo para sí, por lo general esta dinámica más tarde se vierte en la relación de pareja.

Estrategias para ayudarse a superar los celos
  • El primer paso y el más importante es reconocer y aceptar que se es celoso.
  • Asumir la propia responsabilidad con respecto a nuestra celopatía, la pareja no la causa , es el celopata quién la genera.
  • Reconocer que tenemos problemas con el manejo de nuestras emociones.
  • Crear espacios personales que permitan diferenciar la identidad y autonomía de ambos miembros de la pareja.
  • Analizar y reflexionar acerca de ¿qué emociones, circunstancias o sentimientos nos producen celos?,
  • Una vez que aprendamos a reconocerlas podremos revisar nuestra historia pasada que esté íntimamente ligada a  ¿cómo fue mi niñez a nivel afectivo?, ¿Cómo fue mi relación  con mis figuras  de apego? Me brindaron los cuidados y atenciones que necesitaba cuando era sólo un niño/a.?..  Me sentí protegido/a afectivamente?, etc.
  • Comprender que la pareja es un ser humano y no objeto de nuestra propiedad.
  • Comprender que los celos no desaparecen solos, es necesario buscar ayuda profesional.

Aquella creencia  de que "te celo porque te amo” es tan solo eso, una creencia.  Toda relación sana debe partir del respeto hacia el otro como un ser diferente, y co-construirse sobre una base sólida de amor que permita el crecimiento personal de ambas partes, la consecución de logros de objetivos comunes, donde ambos vayan tejiendo un espacio relacional que permita ir encarando la vida, los problemas y conflictos de a dos… mas si al contrario, observamos que la relación se ha contaminado del fantasma de celos, en donde se siente y percibe un constante malestar y deterioro de la relación, debe buscarse ayuda para aprender a manejar y a eliminar los celos antes de que ellos acaben con la relación de pareja y nos impidan lograr ser felices.

 

Influencia de la familia política en la relación de pareja

Cuando una pareja decide consolidar su relación e iniciar su vida en común es aconsejable que antes de dar este paso, se comuniquen abierta y claramente sobre los límites que ambos, como una nueva empresa matrimonial, delinearan a sus familias de orígenes respectivamente.

Influencia de la familia política en la relación de pareja

La pareja pocas veces prevé que el proceso de separarse de la familia de origen para formar una nueva familia y consolidarse como matrimonio resulta en muchas ocasiones bastante complejo y difícil de manejar, convirtiéndose en un factor estresante, adicional al que de por si la pareja tiene que enfrentar en los primeros años de vida matrimonial. En este proceso de ajuste y acoplamiento inicial, la pareja, necesita de un espacio que debe ser exclusivo de ellos y que por lo tanto debe respetarse. En este espacio se dará inicio a la conformación de su propia identidad como pareja, identidad que se forjara tomando ciertos aspectos de sus respectivas familias y desechando otros, delineando así su propio decálogo de normas, reglas, limites y funciones a seguir en su nuevo hogar.   Si la pareja no ha sido capaz o no ha sabido negociar los limites que deben tener sus familias en su hogar, se propiciara   la involucración de terceros en funciones que le competen única y exclusivamente a la pareja, generando tensión y conflicto en la relación de pareja. Si esto sucede es al esposo/a a quien le corresponde poner límites hacia su propia familia sin sentir que está traicionando a la misma por apoyar a su esposa/o. Es indispensable que ambos corten el cordón umbilical para establecer un vinculo conyugal desligado de las opiniones de sus padres; ya que al seguir atados emocionalmente a sus familias hará que cada uno trate inconscientemente de complacer o agradar más a su madre/padre que a su esposo/a, quedando atrapado en una guerra de lealtades invisibles, que a largo plazo detonara como una bomba de tiempo que puede ocasionar la ruptura definitiva del matrimonio. En este proceso de desprendimiento me gustaría destacar que el papel que juega la madre (suegra) en la consolidación del nuevo hogar es de vital importancia, debido a que el proceso de cortar el cordón umbilical es de dos vías, no es exclusivo del hijo/a sino también de la madre , qué o quién:

  • En muchas ocasiones se le dificulta este proceso porque no acepta que ya no tiene el protagonismo de antes en la vida de su hijo/a en esta nueva etapa.
  • Se sienten insatisfechas con sus propias vidas y necesitan que sus hijos llenen las carencias de las que son portadoras, esperando la saquen de su soledad.
  • Madres separadas, divorciadas o viudas que han forjado una relación madre/hijo de sobreprotección y cuidados mutuos a quien después de casados agobian con sus excesivas demandas de tiempo, dinero, etc., imposibles de satisfacer; y que a la larga traerá como consecuencia el alejamiento no solo de su hijo sino el rechazo de su nuera/yerno, alejamiento que será vivenciado por la madre como traición de su hijo/a, responsabilizando a su nuera/yerno de dicha traición y alejamiento.
  • Se sienten inseguras y temen perder a su hijo/a y ser reemplazadas y olvidadas por su nuera/yerno, generando competencia por la lucha del afecto del hijo/a.
  • Madres que se sienten con el derecho de pensar, opinar e intervenir en el nuevo hogar ya que su hijo/a no son independientes económicamente y dependen de sus padres.

Por último con el pasar del tiempo es muy probable que la nueva familia crezca y los abuelos interfieran más de la cuenta en aspectos relacionados a la educación y formación de sus nietos, debido a que han establecido normas muy rígidas que esperan que sus hijos respeten y perpetúen. Lo funcional es crear un clima en donde los abuelos puedan dar su opinión sobre la educación de los chicos mas no modificarla. Es vital que los abuelos no desautoricen a los padres más allá de que estén o no de acuerdo con ellos. La premisa básica es que la pareja desempeñe su rol como figuras de autoridad frente a sus hijos y los abuelos desempeñen una función de apoyo, respetando las decisiones que la pareja de padres tomen. Las familias políticas ejercen una gran influencia en la conformación de la nueva pareja y son de gran importancia, pero cuando un miembro se encuentra inmerso en una guerra de lealtades familiares, atrapando a los protagonistas, resulta muy difícil llegar a acuerdos con la familia extensa, por lo que los conflictos emergen ya que no se ha sabido marcar y diferenciar los roles y los limites desde un principio. Indiscutiblemente que el ingrediente esencial para la conformación de una nueva familia es el amor; sin embargo se requiere de ambos miembros de la pareja madurez, respeto y capacidad de negociar diferentes aspectos para la consolidación del vínculo conyugal…..y de un gran esfuerzo para superar el reto de ser hijo/a y esposo/a a la vez. 

Nuestro hijo es diferente

La llegada de un bebé con una discapacidad, al principio, impacta y entristece a los padres. Pero con la orientación adecuada, es posible manejar el desconcierto y sacar adelante a ese niño especial, amándolo entrañablemente.

Cuando recibimos la maravillosa noticia de que vamos a ser padres, nos creamos un sinfín de expectativas relacionadas a cómo será nuestro bebé. Sentimos algunas ansiedades y temores al pensar que nuestro hijo pudiera nacer con algún tipo de problema, pero cuando estos miedos son confirmados por el médico, el impacto que experimenta la familia genera un estado de conmoción que altera la dinámica del hogar, los proyectos, planes, etc. El nacimiento de un hijo con algún tipo de discapacidad nos ubica frente a una situación inesperada y difícil de manejar, la cual provoca un entramado de sentimientos tales como: impotencia, angustia, frustración, rabia, desesperación y desconcierto, entre otros. El dolor es tan intenso y, en muchos casos, destructivo para la estabilidad emocional.

Luego entramos en un proceso de negación y de no aceptación, propias del duelo a elaborar por el nacimiento de un hijo especial. Emerge una serie de sentimientos encontrados: por un lado, el deseo y necesidad de atender y proteger al niño; por otro lado, el rechazo inconsciente por su limitación, que es percibido por el bebé, quien a su vez, en ocasiones, rechaza el pecho materno. El mundo interno psíquico de los padres se sacude más intensamente al constatar que todas sus expectativas   en relación a su futuro hijo se vienen abajo, que por el hecho mismo de la incapacidad como tal, emergiendo en ambos padres reacciones contrarias a las esperadas de aceptación y protección,  impidiendo una activa adaptación necesaria a la realidad.


LA DINÁMICA FAMILIAR

La llegada de un niño especial genera una crisis en el sistema familiar, en la que todos sus miembros se ven afectados, así como también la dinámica relacional. Se rompe el equilibrio familiar, volviéndose imprescindible una reestructuración en cuanto a roles y funciones para permitir la adaptación de todos los miembros a un nuevo estilo de vida. Si hay otros hijos, ellos empiezan a percibir sentimientos de abandono por la dedicación de sus padres hacia el nuevo miembro, lo que puede ocasionar bajo rendimiento escolar y trastornos en la conducta, entre otros. La esfera sexual de la pareja también se ve afectada, ya que, por algún tiempo, está presente el fantasma de que el próximo hijo no será normal, lo que a su vez, en ocasiones, cierra la posibilidad de que la familia siga creciendo.

 

CRISIS Y OPORTUNIDAD

En general, la familia debe instruirse acerca de la discapacidad del pequeño, pues será de mucha ayuda conocer, informarse y conectarse con todas aquellas instituciones que proveen la ayuda y los recursos necesarios, para poner en marcha los tratamientos adecuados dentro de nuestras posibilidades. Es importante contar con los profesionales idóneos que estén abiertos a informar, apoyar, orientar y capacitar a la familia en cuanto al manejo de la situación; de esta manera, se promoverá la rápida adaptación del núcleo familiar a esta nueva etapa de vida, influyendo positivamente en el desarrollo integral del niño.

Los primeros años del niño son cruciales (en cuanto a tiempo), ya que mientras más rápido se detecten los problemas y trastornos del pequeño, más pronto se irán desarrollando las herramientas necesarias que le permita desenvolverse lo mejor posible en su entorno. Conocer los programas de atención para el niño e incluirlo desde muy corta edad hará que desarrolle al máximo sus habilidades. Establecer y contar con una red de ayuda familiar generará en los padres la contención necesaria, aumentando su seguridad. El primer impacto que siente la familia se va atenuando con el paso del tiempo, y la convivencia con un niño especial nos lleva a plantearnos inquietudes que no hubiéramos pensado antes del suceso; por ejemplo: ¿Hasta qué punto la sociedad permitirá a este ser especial desenvolverse y funcionar satisfactoriamente?

Si faltamos, ¿podrá nuestro hijo salir adelante? ¿Hasta dónde la familia extensa estará dispuesta a comprometerse para lograr este fin? Sin embargo, la ternura e inocencia de estos pequeños aporta al sistema familiar la oportunidad de reconectarnos con muchos sentimientos que, por el trajín cotidiano, hemos ido dejando de lado:

Nos llevan a reafirmarnos en nuestros valores y a replantear la escala de prioridades que teníamos establecida hasta aquel momento; nos hacen mejores personas, sacan lo mejor de nuestra esencia y nos recuerdan continuamente que nada es más importante que el milagro de la vida. 

Consejos para una madre divorciada

Concejos para una madre divorciada

Con mucha pena y luego de haber luchado mucho por mi matrimonio, me acabo de divorciar. Tengo tres hijos menores de 12 años y quisiera seguir siendo una buena madre. Como puedo hacer para seguir siendo una buena mama, pese a que su papa ya no vive con nosotros? Necesito algunos consejos.

María  

 

Estimada María

Todo proceso de divorcio trae consigo sentimientos de tristeza, pena, rabia, etc., así como también la disolución de la conyugalidad o función de esposos… pero jamás la disolución de la función de padres; la misma que debe cuidarse muy especialmente, para evitar que este proceso se convierta en una terrible y devastadora experiencia que genere efectos totalmente nocivos para los ex--conyugues y principalmente para los hijos.

De acuerdo a la situación de vida que me planteas, te sugeriría que en tu función de madre   cuides muy bien de los siguientes aspectos ante tus hijos:

  • No castigues ni al padre ni a los hijos evitando que tengan contacto entre ellos.- El padre está ausente físicamente de casa, pero debe permanecer presente siempre en la vida de tus hijos
  • Reafírmales a tus hijos que ambos padres los aman.- Es necesario que ellos sepan que este sentimiento hacia ellos es inquebrantable y no tiene nada que ver con la situación por la que están pasando
  • Evita generar culpa en tus hijos.- Ten presente que los chicos los aman a ambos, por lo tanto evita situaciones en la que ellos sientan que deben tomar partido hacia uno de uds.
  • Nunca critiques o hables mal del padre frente a ellos.- No se lo permitas tampoco a las personas cercanas, evitaras así que se tejan lealtades hacia uno u otro padre.
  • Maneja directamente con tu ex todos los aspectos relacionados con los hijos.- Además de darles el ejemplo de que como padres pueden funcionar bien, estarás evitando involucrar a los chicos en aspectos que no les corresponden, además de no utilizarlos como mensajeros del uno o del otro.
  • Verbalizar sentimientos.- Permíteles expresar su tristeza por la situación por la que están pasando, y permítete expresar la tuya también.

Si con el transcurrir del tiempo, el comportamiento de alguno de tus hijos cambia drásticamente y afloran rasgos de agresividad, aislamiento, excesiva tristeza, etc., afectando su desempeño tanto escolar, familiar social, etc., opta por la opción de contratar los servicios de un profesional de la salud mental para que pueda ayudarlo a hacer frente a sus sentimientos sobre el divorcio y a elaborar su pérdida de manera adecuada.

 

 

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